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lunes, 18 de mayo de 2015

Rezagos del despojo


--Vaya, vaya, vaya, pero mira no mas, lo que nos trajo el rio  Roberto
--Si jefe, lo encontramos hace como media hora en la carretera hecho mierda, estaba malherido y desvariando, al parecer se encontraba deshidratado desde hace varias horas, pues ni siquiera hablaba
--A mi esta vaina no me huele bien, que hace este perro merodenado estas tierras y en estas condiciones. Sabes que la cara de esta rata se me hace conocida. - Perro!! Para quien trabajas!! me conoces??
--No jefe, este cucho, es mas del otro lado que de este, que quiere que hagamos con el señor, se lo echamos a los perros para que escarmiente
--No beto, este no es tan idiota para venir solo a enfrentarnos, yo creo que este se trae algo entre manos, dile a lucho que lo atienda que le de una habitación, que se bañe que ya huele a muerto, y denle una buena comida, en la noche lo quiero lucido a ver que tiene que decir en su defensa el pendejo este.
--Como ordene Patron. Lucho, rrrrrr, me copia hermano?., mijo vengase pa acá para los establos y traigase unos muchachos que el patron les tiene una tareita
--Listo hermano, cambio y fuera.
--Oiga Roberto y este man que hace por aca? --No pregunte tanto y más bien recojalo y lo llevan a la hacienda, peguenle un baño, le dan ropa de la que hay ahí en el cuarto de invitados, que descanse y le ofrecen un almuerzo bien trancado, pero quiubo hagale pues que el patron lo necesita preparado para la noche. --Bueno pues hermano. Muchachos ayuden pues con este muerto, cojale cada uno una pierna, con cuidado, no lo van a estropear màs de lo que esta, subanlo a la camioneta, esa vaina, con cuidado pelambre hermano!!

Descuidos del destino




El ultimo recuerdo que ella tenia del padre de su hijo era aquella imagen en la que poco a poco su rostro se escondía cobardemente tras la puerta de la casa de sus padres, razón que la obligo a abandonar todo lo que hasta ahora conocía  se fue, sin decir mas, en el pueblo nadie volvió a saber de ella, sus padres no volvieron a tener noticias ni de ella ni de la criatura que tenia en su vientre.
Ahora ocho años después a su domicilio llega una correspondencia, en la que se le comunica que la herencia del señor Camilo Mendieta, padre de su hijo, queda a su disposición  razón por la cual debe comparecer al juzgado 24 del circuito de la ciudad de Magallanes.
Clara estaba completamente estupefacta.
--Pasa algo mi amor?, parece que hubieras visto un fantasma, dice su esposo amarrandose la corbata
--Noo, nada amor, no pasa nada
--Y ese sobre que tienes en la mano, de donde es, dejame ver
Clara no sabia que decir, nunca pensó que su pasado la iba a perseguir, ella se había despojado totalmente de todo sus recuerdos y habia empezado una nueva vida, sentía como poco a poco las células de su cuerpo decantaban sus angustias, podía sentir como su pulso se acelaraba y cada vez entraba menos aire a sus pulmones, depronto, no aguanto más y se desvaneció como en cámara lenta.
--Mi amor estas bien??.... que paso??, Gabriel, llama a urgencias, rápido, algo le paso a tu mama.
Gabriel apurado llamo a una ambulancia, de aqui para alla todo fue muy rápido en cuestión de segundos, llegaron los paramedicos, la estabilizaron en una camilla y subieron a la ambulancia, Gabriel tuvo que quedarse en casa solo esperando noticias de su madre, mientras su padre la acompañaba. Depronto observo un papel arrugado en el piso, lo tomo y empezó a leer su contenido atentamente...

22 minutos



3: 49 AM
Ring Ring
...............................
Ring Ring
Ella no aguantó más ese infernal repique del teléfono, así que se levantó de su cama y corrió hacía la sala a atender al impertinente llamado, en su afán por llegar antes que colgaran, se golpeo una rodilla contra la esquina del sofá y su bata se rasgo al enredarse una porción de tela en una puntilla salida.
Aló, Aló, Alóooo...... Quien es??..................
........                        ................                          ...........                       ...........
Una vez más su reposo había sido interrumpido en vano, alicaída se devolvió a su alcoba, no sin antes, pasar por la nevera a servirse un vaso de agua fría, caminaba descalza por el pasillo mientras la pálida baldosa le infringía implacable el frío de la madrugada. Al llegar al cuarto encendió la luz, se froto los ojos, y se dejo caer sobre las revolcadas sabanas. Poco a poco sus ojos fueron venciendo el estado de desvelo y se fue sometiendo a los terrenos de morfeo...
....................
4: 11 AM
Ring Ring
.........................
Ring Ring

Oprobio

-- Oiga usted, rápido, tomé esto, vaya al aeropuerto y asegúrese de leerlo allá cuando este completamente solo, rápido, no hay tiempo que perder.
--Pero quien es usted señor?, que pasa?, yo no lo conozco, no tengo porque hacerle caso, usted está desvariando!!
--Joven, usted aprecia su vida verdad?, entonces haga lo que le digo, ahora mismo Esteban. Ah y una última cosa, no confíes en nadie.
--Espere usted como sabe mi nombre, explíqueme, de que se trata todo esto.
--Oh por Dios, Ahí vienen, no tenemos tiempo.
El extraño paró un taxi, y en un movimiento burdo entro a Esteban al carro de un empujón y cerró la puerta.
--Arranque rápido señor! Dijo el extraño, mientras el carro poco a poco tomaba velocidad, Esteban miraba por la ventana cómo dos hombres de traje descargaban la furia de sus navajas sobre la humanidad del extraño.
--Ojalá no este muy congestionada la avenida del aeropuerto?
--........Espere..........Usted como sabe que voy para allá?, yo nunca mencione mi destino
--Señor, fíjese al frente suyo la señal del avión  eso quiere decir que nosotros solo hacemos carrera desde y hacía el aeropuerto. Se encuentra bien??
-- No sé.
Esteban abrazaba aquel extraño sobre de manila con todas sus fuerzas, mientras miraba por la ventana como su apacible vida quedaba atrás...

troncos flotantes

Eran aproxidamamente las 9 de la mañana de un caluroso domingo, cuando Jenny y Andrés llegaron al muelle de salida
de pequeñas embarcaciones en  la ciudad fronteriza de tabatinga. Una maltrecha casa flotante los esperaba, era en el
lugar más bajo del puerto donde se encontraba la "agencia" y donde abordarían el bote hacía Benjamin Constant. Al llegar
a esta balsa viviente de madera vieja y perfumada, un natural de la zona con una bermuda color rosa y sin camisa se
cruzó en su camino, les hizo un par de preguntas y los llevo directamente a la ventanilla, donde minutos mas tarde
adquirieron los  tiquetes de ída hacía esta aventura por el rio amazonas a bordo de una humilde embarcación
amaderada cubierta con un roído plástico reciclado color azul y un motor de baja potencia que navegaba bajo el nombre
de "barbarinha dos meus olhos".
La módica suma de 28 reales fue el costo de los pasajes hacía este particular paraje, como había que completar el aforo
total de la embarcación que calculo era de unas 15 personas aproximadamente aparte de la tripulación, ellos decidieron
subir las escaleras hacía el malecón para comprar un par de chocolates, cigarrillos y repelente, insumos necesarios para
el camino. Subiendo por estas escaleras de un descascarado concreto corroído por la subida del rió, la humedad y el
combustible fugado de  las embarcaciones, Jenny observaba asombrada una realidad que hasta ahora desconocía.
Estaba claro que no era lo que conocía por medio de libros y documentales sobre el brasil.  Infantes menores de 10 años
trabajando destripando pescados sobre un mosquero infernal, rebuscando entre el material orgánico de
la plaza algún bocado sobreviviente que calmara el fuego estomacal, adolescentes descalzos y a pleno rayo de sol
cargando bultos de pescado y demás mercancía procedente del Perú, ancianos olvidados
en situación de extrema pobreza echando cuentos al aire con la esperanza de conseguir alguna moneda, pero la mayor
de las veces sin éxito, hombres y mujeres en edad adulta totalmente ebrios y drogados soplando su tiempo y energía
en la blanca medicina que habita toda esta marginada zona. Más estremecedor no podía ser.
La escena era realmente angustiante y cada segundo que ellos pasaban en ese lugar los afligía más, a donde quiera
que observarán divisaban escenas salidas de una enciclopedia sobre la miseria de la humanidad, entraron a un sucio
y pequeño minimercado y alli compraron sus insumos, jenny se encontraba realmente contrariada, durante esos 10
minutos que durarón dando vueltas y digeriendo esa cruda porción de rancía realidad, ella se sentía como una gran
lente de una camara de video captando en HD cada gota de este extraño paisaje de gente invisible, olvidada, relegada
mientras esperaban el sonar del motor 1.5 yamaha que anunciaba la partida hacía otro pueblo rivereño que
muy posiblemente sería de la misma naturaleza al sitio en el que se encontraban.

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En construcción

Aquella mañana, Pablo acababa de llegar a su apartamento después de una larga noche de excesos, el sol ya
rompía la poca oscuridad que se reflejaba sobre su habitación, los amplios ventanales desprovistos de cortinas dejaban
entrar fugaces radiaciones solares que calentaban el ambiente, el aire acondicionado encendido en su máxima capacidad
de enfriamiento, ropa sucia, envases, bolsas y colillas de cigarrillos adornaban la matutina escena de ese 4 de julio,
entró como pudo, rebotando de una pared a otra y tropezandose con todo tipo de cacharros que agonizaban
sobre la baldosa italiana del pasillo, en su cruzada hacía la cama sufrió un desafortunado accidente, al
pisar unos minúsculos vidrios que salpicaban el camino hacía el sueño, así que como pudo se tiro sobre la hamaca
tornasolada que colgaba en la sala.
Durmió durante un par de horas, cuando depronto escucho una voz a lo lejos que pronunciaba su nombre en repetidas
ocasiones, abrio los ojos, pestañeo un par de veces, se paso la mano por la cara y se levantó dirigiéndose con cautela
hacía la puerta, no lograba apoyar su pie izquierdo sobre ningún tipo de superficie, abrio la puerta, no vio a nadie, así
que decidio salir hacía el patio contiguo y vio una figura femenina alejarse lentamente, diviso un par de colores
muy vivos arropando una mujer de baja estatura , sonrio, y gritó su nombre con ahínco, Belén, vení.
Un par de gotas empezaban a desprenderse de la atmosfera, mientras Belén daba vuelta, Pablo sintio una molestia en su
pie izquierdo, así que se sento sobre el balcón a revisar, belén se acerco y se percató de que algo sucedia, pues sobre el
cemento  ...
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Ángeles terrenales

"cuando cierres los ojos y escuches el rió, mi voz yace allí", estás fueron las últimas palabras que escuché de
mariana, bueno, las últimas que leí, eran la contraportada de un cuadro multicolor y pluriforme que ella me pintó
antes de abandonar mi vida por completo. "saudade", era el nombre de esa mezcla de sensaciones, experiencias,
pensamientos y anhelos que se conjugaban en un pedazo de triplex, esa pintura abstracta fue todo lo que me quedó de
marianita.
Mariana era un ángel, tal vez la mujer más maravillosa que me he cruzado, lo es, no hay duda, mariana fue un valioso
tesoro que encontré cuando yo me hallaba en un completo basurero, cansado de reciclar sentimientos falsos y
de regalar noches de estupor y humo, apareció ella, algo real en medio de toda esta superficialidad. Corta estatura,
cabellos virgenes y oscuros, ojos rasgados y facciones entre indígenizadas y acampesinadas, su iris era de un miel
brillante y su rostro era muy expresivo, recuerdo que me burlaba de ella porque sus lineas de expresión al reír eran muy
notorias, era como si cuando ella riera, se convirtiera en otra persona, su rostro cambiaba y se asemejaba al de un infante
mexicano de los setenta  o algo así. Lindos senos, muy lindos, pliegues delicados, tersos, suaves y con pezones
templados, una aureola perfectamente lograda encerraba esos tiernos puntitos cromáticos. sus piernas me gustaban
mucho, hechas a su medida, perfectamente esculpidas en ese color ocre, la superficie era increíblemente imberbe y
agonizaban en un par de pies muy pequeños y un poco torcidos, pero igualmente encantadores.
Ella siempre ha sido la mujer que me ha desnudado el alma, con ella no había un libreto o un argumento que ciñiera
nuestra relación, todo era espontaneo, orgánico, lleno de imperfecciones, sin ningún afán de aparentar absolutamente
nada y lo mejor de todo, era una relación desprovista de cualquier interés, definitivamente es lo más puro que he sentido
y era en esencia, como un enamoramiento entre dos puberes, descubriendose el uno al otro, mostrandose tal y como son
sin pretenciones, sin pensar en el futuro, sin condiciones, era algo que trascendía el plano fisico, para adentrarse en
sensualidad mental y experimentar sensaciones en el plano metafísico.
Una mujer muy dedicada y rigurosa en cuanto al estudio y a sus actuaciones, muy congruente en cuanto a su forma
de pensar, actuar y decidir, coherente pero desubicada, racional pero dispersa, creo que la dispersión y el humor
fueron un par de catalizadores que propiciaron esa sublime amalgama que nos unió. Un humor exquisito la caracterizaba,
a pesar que era una mujer bastante ingenua ella poseía una gracía de angeles, la mayor parte del tiempo sonreía y
cuando no lo hacía yo intentaba improvisar cualquier payasada para develar aquella niña o niño mexicano que salía
a relucir en una risa contagiosa y escandalosa.

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Envuelta en papel


Siendo las 17:01 del día treinta de marzo del año en curso, Alfredo se cansó, agotado de esa constante lucha que libraba
contra si mismo y de escribirle a sus desamores e ilusiones inconclusas, se detuvo un momento ante la inefable rapidez de
hechos que gobernaban su existencia. Ya tenía la cura a los males que lo aquejaban y estaba decidido a aplicarla.
Decidió matar a rosario, para emprender esta empresa, tomó un viejo bolígrafo una roída hoja de papel amarillento que
encontró en su nochero con unas antiguas direcciones y se apresuro a escribir, simplemente escribió lo que secretaba por
sus poros, escribio tanto y de tal forma que para cuando termino a las 21:32 ya no había rosario en su mente, la había
trasmutado a esa hoja de papel, la catarsis fue tal que al terminar, una lagrima bajo sobre su mejilla y agonizo en ese
artículo mezclandose con la endeble tinta que castigaba esa inocente hoja.
Exhalo, leyó en voz alta lo que había escrito, se puso en pie, tomo un cigarrillo del bife, la guardo a ella en su bolsillo, salió
a un abandonado parque que se tendía a pocas cuadras de su casa. Sacó de su billetera una bolsita con
cannabis que lo acompañaba casi todas las noches, tomo la hoja en sus manos, hizo unos pliegues y los rasgo
delicadamente con sus labios humedecidos de nostalgía, y finalmente armó un cigarrillo con rosario. Realmente fueron
dos, se tomó su tiempo y con la mayor parsimonia del caso se fumo dos cigarrillos, uno tras de otro, fundio estas letras
con el aire y los envio directamente a sus pulmones, en dos tabacos, se fumó a esta mujer, y cada vez que aspiraba,
sentía como se desprendía de ella, la redujo a cenizas que enterro en esos segundos aletargados y vacilantes, fue un vil y
calculado crimen, la había evaporado de su vida, al terminar la ultima expiración de aire rosarino se percato que en ese
momento de luto, algo dentro de sí estaba empezando a renacer, ella ya no existía más. No para él. No como la conocía.




Dias repetidos

Aquella tarde de domingo, su rostro brillaba como un relámpago sobre una oscura tormenta de nubes precipitadas
el sol golpeaba su delicada piel y la mostraba tal como era, imperfecta, desvelaba sus pecas que como pequeñas
manchitas se asomaban bajo sus parpados y resbalaban la montaña de su nariz. Vaya, que esta mujer era una obra
de arte, una bella creación de la naturaleza, bella y venenosa.
Que tipo de hechicería era esta que actuaba sobre él de formas ignominiosas, era un tremendo desespero que se
apoderaba de si mismo, de sus pensamientos, de sus emociones, de su actuar, desde que la conoció no volvió a tener
paz, se sentía perdido, extraviado en la geografía de sus formas, en el relieve de sus palabras, en el universo de su
nombre. Vaya, que se encontraba en un tremendo lío.
Ella no le convenía, eso le decían sus conocidos y allegados, que con preocupación notaban su cambio de
comportamiento, las noches no eran noches, los días se decantaban en evocaciones tardías, las horas se confundían
entre melodías sin eco, tragos  oscuros y segundos amargos que hostigaban su zona de confort. Él debía huir, por su
salud, lo mejor que podía hacer era fugarse de esa ilusionista sin avisar, pero siempre fue muy terco, creía estar
acostumbrado a quemarse con el fuego, aún sabiendo el daño que le ocasionaría, lo que ignoraba por completo era que
ella desprendía una llama tan poderosa que al contacto con el aire producía reacciones alérgicas, consumiendo al incauto
por vía intrinseca.

Póker Capitulo I

Sagradamente, todos los viernes a las 5:30 se aparecía por esa puerta multicolor Don Fernando Builes, con su pantalón caquí en dril, zapatos de charol, camisa a cuadros perfectamente planchada, gafas tipo piloto, su frondoso bigote grisaceo y por supuesto su boina estrella roja. Caminaba tranquilamente hacia la caja con una mano sobre su cinturón, usualmente sacaba un billete de $20.000 que se perdía al llegar a esa ventana blindada de miradas, y se retiraba a las maquinas de su izquierda.
Al cabo de unos minutos, Clara, Marlén o dependiendo la chica que estuviera de turno, pasaba con una bandeja y le ofrecía un whiksy en las rocas y una porción de almendras con uvas pasas al tiempo que le dejaba al lado un recipiente con el equivalente a su billete en cobre, ruidosas e infectas monedas de baja denominación. Y aquí empezaba de nuevo la ceremonia de siempre, primero,  empapaba sus labios y el mostacho de paso, en aquel destilado, tomaba unas cuantas almendras en su mano izquierda mientras la otra mano la dejaba libre para maniobrar, era como una maquina activando otra maquina, tenía tal agilidad en ese brazo y tal coordinación con el cerebro que con esa misma mano, iba soltando una a una las monedas sobre el orificio de entrada a un ritmo asombroso y con sus aplanados dedos golpeaba los botones que definían su suerte.
Voy a referirme de la ultima vez que lo ví, yo era un chico y solía frecuentar estos sitios, bueno, en especial este casino, pues aparte de jugarme unas monedas, mi motivación era algún día llevarme el premio mayor, a Clarita. Así que pasaba gran parte de mi tiempo, metiendo unas moneditas y viendo como desafortunados y suertudos entraban y salían constantemente. Digamos que esa parte no era de mi agrado, y con el paso del tiempo ya no era tan grato pasar mis horas contemplando como personas de todo tipo, vaciaban sus bolsillos, apostaban sus tragedias a un numero, un color o una figura depositando en ese instante del azar las esperanzas de conseguir dinero sin esfuerzo. Pero bueno trataba de concentrarme en lo mío, que era conquistarla.
Clarita cubría un turno de 10 horas, que empezaba a las 2 de la tarde y finalizaba pasando la media noche, bueno a ella, la conocí por un amigo, el mismo por el cual conocí las maquinas del casino y bueno como las conocí al tiempo podría decir que ambos vicios se fueron desarrollando en mi simultáneamente, por suerte hoy en día puedo decir que ya abandone uno de ellos, el otro digamos que no lo olvide del todo, simplemente lo reemplacé por uno donde no pongo en juego mi dinero. Y bien, "Costa" era un man que conocí durante mis primeras semanas en la Universidad, era un costeño de ranca mandaca como dicen por allá, el pelao era de una familia de contadores y economistas por lo tanto desde pequeño tuvo acceso al dinero, solo que el "costa" eligió el lado fácil del manejo del billete y bueno el tipo básicamente era un apostador de tiempo completo. No había cosa que no apostará, hubo un punto en que ya era molesto para mi como para los demás, para Clarita y para los muchachos que frecuentaban el lugar. Lo molesto no era tanto su obsesión con las apuestas, sino la actitud que tomaba, el tipo cambiaba totalmente, yo creo que lo hacía para aumentar su ego pues cuando ganaba, no paraba de echarse flores, y cuando perdía rara vez aceptaba la perdida como un caballero, a menudo inventaba excusas, incinuaba que habian trampas o solicitaba una revancha.

Mareos Solemnes

Las olas irrumpían incesantes una tras de otra sobre su cama, ella se aferraba a la boya que sostenía su cabeza mientras
un leve viento sustraía los rastros de lo que había pasado horas antes al interior de la bóveda infranqueable que ella
custodiaba con determinación. Un retén inspeccionaba cuidadosamente cada uno de sus pensamientos decantando
las raíces de su estático proceder, quería abrir sus ojos pero era como si un imán sellara sus retinas, las visiones
iban y venían sacudiendo su espíritu de extremo a extremo como un péndulo sin control, cuando acabaría esa flujo
de resacas??. Esa era una respuesta que solo el tiempo podía expiar, Regina era presa del eclipse de sus ideas y la
llave que la sacaría de tan frágil angustía estaba en algún lugar de esa habitación, habitación que aún le pertenecía
pero que poco a poco se iba alejando de su control...