reservas de sobriedad que
encandelillan carcajadas de humos, gases nobles vibran en un
moribundo compás de grafemas que uno tras otro van pidiendo vía a nuevas realidades
absortas de codiciosos residuos de lo que pudo haber sido y
no es, y no será, el angustioso trecho nebuloso se lleva consigo el vaivén de
emociones destinadas a terrenos salpicados de humor binario, ves pero no miras, el momento
no es para soltarte, quizás es para contemplar tus manos vacías de cuerdas rigurosas que
tiemplan versos motivados por un universo alcalino que desconoces totalmente, los impulsos
engendran puntos, puntos remanentes que marcan tu partida, regulan deseos y anhelos que
separan tu camino del punto de llegada que hasta hoy creías tenían un destino trazado.
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