lunes, 18 de mayo de 2015

Sorpresas bochornosas

Cómo cuando un infante desea con ahínco un dulce desde hace mucho tiempo, cada vez que sus padres lo pasean por el centro comercial, sus pies se apresuran hacía la confitería en busca de la anhelada golosina, a pesar de los berrinches sus padres no le dan  gusto con ese bombom de empaque amarillo, azul y estrellas blancas, porque no se lo ha ganado, no ha hecho méritos. Así mismo sucedió con el protagonista de esta historia, y bien, como dicen por ahí, al mal paso, darle prisa, así que aquí empezamos.
Él era un chico que nunca reunió el valor necesario que hiciera coincidir las variables que podían propiciar esta oportunidad en su vida y cuando tuvo la chance de hacerlo (pensó que eso ya estaba firmado y que no había vuelta atrás), pero como finalmente la vida está cargada de revanchas y sorpresas, algunas agradables, otras no tanto, pero que alguna enseñanza han de dejar. A Francisco la vida le abonaba, ó por lo menos eso fue lo que pasó por su cabeza años después cuando por los azares del destino se volvio a cruzar con su casi olvidado deseo adolescente, esta vez con una sustanciosa diferencia, en esta ocasión las coordenadas se sincronizaron y de pronto en un abrir y cerrar de ojos ahí tenía el producto de sus fantasias puberes, esperando por él, recostada en su lecho tal como lo había imaginado años atrás, su codiciado anhelo materializado, en bandeja de plata, y de plata fina. Ella estaba dispuesta a todo, a quitarse las ganas con él a como diera lugar, que a todas estas bien ganado lo tenía pues la había cuidado toda la noche paladeando sus más inmaduros caprichos.
Valeria toda la noche se comportó de una forma bastante ansiosa, le costaba adoptar una postura definida, se levantaba, salía, fumaba un cigarrillo, lo apagaba, prendía otro, volvía a la mesa, sacaba su celular, salía se perdía unos diez minutos, volvía, entraba al baño, salia, se cambiaba de silla, volvía al baño, salia a fumar, volvia a la mesa, nos escuchaba hablar, luego volvía a salír a hacer una llamada, en fin. Realmente Francisco no le presto mucha atención a ese sospechoso comportamiento, solo esperaba que la noche hablara por si sola, total, él estaba disfrutando del sitio, de la cerveza y del ambiente, trataba de no perder la calma por los trastornos que evidenciaba Valeria, Sin embargo no la descuidaba, cada vez que podía le preguntaba si estaba bien, le ofrecía agua, le preguntaba si quería que hiciera algo por ella, aunque procuraba no inmiscuirse mucho pues eran diez años que habían pasado distanciados y ya no sentía la misma confianza de antes como para insistirle y rebuscarle la mente. Ella toda la noche manejo un misterio con él, había algo que la atormentaba, que la mantenía en ese estado constante de alerta pero se negaba a expresarlo, mientras ella se fumaba un cigarrillo ansiosamente en la terraza del bar, Juana, Tomás y Martín que ya se habían percatado de esa extraña conducta apostaban en la mesa del bar que era lo que podía tener Valeria. A Francisco le molestaba un poco esta situación e incitado por sus compañeros salió del bar a preguntarle que era lo que la aquejaba, que quería, que estaba pasando con ella, pues ya se había vuelto un asunto que traspasaba la esfera personal y se estaba tornando el tema de conversación de los clientes del bar.
  • Que crees que le estaba pasando a Valeria?
--Estoy bien, no te preocupes, son solo unas cosas que aveces me pasan
--Segura?, vos sabes que puedes contar conmigo, si necesitas algo dímelo, yo te guardo el secreto
--Tranqui, pero si me podes prestar algo de dinero, tengo que ir a la droguería a comprar algo
--Ok, tomá, querés que te acompañe?
--No, no es necesario, ya vuelvo, la drogueria es aquí no más, sabes que estoy como aburrida en este sitio, porque no nos vamos para otro lugar
--Dale si es lo que querés, deja hablo con los chicos y miramos para donde vamos
--No, no, deja así, mejor dicho, ya vengo, no te sintás mal por mi, todobien Pacho, gracias
Francisco volvió a la mesa y pidió una cerveza.
--Que paso Pacho, que dice la chica?
--No hermano ni idea, más rara, parece como si estuviera rayada por algo, pero siento que es como si estuviera rayada con ella misma, ni siquiera con nosotros.
--Pues sería el colmo, porque no le hemos hecho nada, de hecho la hemos tratado muy bien, no (dijo Juana)
--A todas estas de donde sacaste esa chica, esta como trastornada parce (exclamo Tomas)
--No nada, es una ex compañera de universidad que no veía hace muchos años, no imagine que fuera así. Algo tiene.
--Calla, que ahí viene  marica.
El tiempo es lo único que no es gratis en esta vida, es tan arbitrario que cambia a las personas sin darse cuenta y después cobra de formas insospechadas, aveces no son las personas sino las circunstancias las que tienen mayor peso sobre las decisiones tomadas. Ustedes se preguntarán, o quizás no, que viene ahora en esta historia tan trivial, masomenos pueden anticiparse hipotéticamente a los hechos subsiguientes. Siguiendo los interrogantes planteados:
  • Que pudo haber ído a comprar Valeria en la drogueria?
Bueno, pues Valeria llego a la mesa del bar un poco más tranquila, los chicos jugaron un par de manos mientras el perdedor debía tomarse una copa de tequila. Estaban pasando un buen rato, era pasada le media noche y ya se sentían con la actitud para llevar la rumba a otro nivel. De pronto Valeria, llama a Francisco aparte del grupo.
--Vee, Pachito, que vas a hacer?
--No pues, la idea es arrancar para Piso 30, apenas estamos empezando no'
--No mirá, porque no más bien nos vamos para tu casa, se puede?. Es que no quiero andar en la calle, y además no tengo plata y me da pena que ustedes tengan que cargar conmigo.
--Uy pero para mi casa, pues si podría ser, pero más tarde, esta muy temprano, más bien vamos y miramos como esta piso, si algo nos quedamos un rato y después nos vamos todos.
--Pacho, pues no sé, como quieras, pero antes yo necesito pedirte un favor, es que mirá yo ando peleando con mi novio y no tengo llaves de la casa, además a esta hora no hay transporte para allá, tu me podrías dejar quedar esta noche en tu casa, pues si no es molestia.
--Claro Vale, ni más faltaba, todobien, pero nos tomamos unas polas y nos vamos
--No, más bien vamos ya y compramos algo en el camino, así nos sale más barato y podemos estar solitos
Esa última palabra era lo único trascendente para Francisco de toda esa conversación que acababa de sostener con Valeria.
--Dale, entonces vamos nos despedimos de esta gente y cogemos un taxi
--No ve tú, yo me siento como maluca para entrar, necesito tomar aire aqui afuera estoy bien, dales mis saludos
--Ok, como quieras.
--Muchachos que pena con ustedes, yo me tengo que ir, ustedes saben, esta chica no se encuentra bien y la voy a dejar en la casa. La dejamos pa después, todobien.
--Bueno hermano, si se tiene que ir pues voila, y tan bueno que la estábamos pasando dijo Tomás
--A lo bien se va a encartar?, no hermano, yo conozco bien a las viejas así, eso joden joden y terminan es agarradas con uno por querer ayudarlas, déjela más bien, sácale el cuerpo y parchamos acá que más rato esto se compone Pacho, no seas guevon dijo insistentemente Martín
--Muy charro pacho, usted corriendole a un par de tetas y dejando botados a los amigos, no parce, hacele caso a martin y deja ir a esa malcriada, o es que hay gato encerrado y estás buscando algo más jummm dijo Juana esbozando una mirada de incredulidad.
--Nada raro, interrumpió Tomas
--ahh chachos que pena, ustedes saben,  que el que no arriesga no gana, jajajaja, dentro de ocho dias yo invito la primera media pues, pa que no digan que no se les quiere
--Vaya más bien chandoso dijo Juana
--Pilo pues por ahí, cualquier cosa grita
Francisco salió airoso y vio a Valeria discutiendo por teléfono
--Que no, usted sabe que no!!! No me joda más, otra vez con lo mismo, mire sabe que hablamos mañana.
--Vale, algún problema?,
--No, no nada, lo siento, este marica que sale con unas perlas, listo pacho, vamos, pará ese taxi. dijo Valeria con determinación.
  • Cual puede ser el afán de Valeria?
--Buenas Noches señor, vamos allí a la alborada por favor.
--Ok, bajamos por la avenida constitución
--Si hermano, hagale por donde sea más rápido
Francisco abrazo a Valeria mientras ella se encogía sobre si y escondia sus brazos entre sus piernas. En este momento, Francisco se preocupo, y se arriesgo a preguntarle
--Mona, tu estas metiendo alguna maricada?
--No, como dices, que tal, yo hace rato que no consumo nada
--Parce, decime la verdad, yo no te voy a joder la vida, total ya estamos muy grandesitos
--Que no pacho, es que tengo mucho frio y creo que me va a dar gripa
--mmmmmm
--Ven y vamos a comprar alguito de tomar
--Pues si obvio, hay que comprar alguito, señor, pare por acá hagame el favor, espéreme un momento
Francisco, se bajo en una conocida cigarreria del sector, compro un six pack y una caja de cigarrillos sin filtro y volvió al carro,
--Listo Vale, ahora sí estamos completos, ven pero te advierto, yo ahora estoy viviendo con mi madre y no podemos hacer mucho ruido ves.
--Dale, no hay problema, tranqui, gracias por hacer esto por mi
--Bien, nena. Por esta puede girar señor, ahí adelantico de ese pare de la esquina.
--Ok, acá?
--Si señor, cuanto le debo?
--Serían 13 mil pesos
--Ok, quédese con el cambio señor, gracias.
Ambos entraron a la casa, Francisco se dirigió a la cocina a tomar agua, mientras le indico la ubicación del baño a Valeria que al parecer venía con una urgencia. Francisco tomó agua, partió unos limones y se dirigió a su cuarto, encendió luces, prendió el computador, activo una lista de reproducción musical y se recostó sobre el sofa, destapo una cerveza mientras miraba su celular. Tenía un par de mensajes del celular de Juana;
--Oiga don casanova y se hizo el marica y no dejo plata para la cuenta, te estas perdiendo el re casting att: Tomás
--Tigre, como va la faena con la ansiosa, ya coronaste... att: martin
--Pachito, estamos en piso, esta muy buena la farra, deberias estar aquí, faltón, estos maricas están más borrachos, yo creo que en una hora nos vamos, cualquier cosa avisas, un abrazo. att: Juana
Francisco pensaba si había tomado una buena decisión, pues no veía a valeria muy convencida, de hecho cada vez la sentía más alejada, pasaban 10 minutos y no habían señales de ella. Francisco decidió coger un libro, una hoja roída que y un mordisqueado lapiz que siempre estaba sobre su nochero y bocetar unas lineas que solía hacer cuando estaba aburrido. Al cabo de un rato, se abrió la puerta de su habitación, y ahí apareció ella, un poco despeinada, tambaleandose, se quito tímidamente los zapatos, los corrió con los pies a un lado de la puerta y mientras sonaba alguna canción de fondo que no recuerdo bien, ella se quitaba el abrigo mientras bailaba subiendo las manos hasta el techo de un modo bastante sensual, pasaba sus dedos sobre sus labios, descubria de a pocos su vientre al son de "love me two times", miraba fijamente a Francisco, se quito sus lentes rosas, y se sentó con el pantalón a medio desabotonar sobre sus píernas mientras pronunciaba incoherencias.
Francisco la notó algo mas deshinibida que de costumbre, obvio le gustaba esa faceta de Valeria, pero había algo que lo hacía dudar, recordaba las palabras de su abuela "mijo, eso tan bueno no dan tanto" , así que mientras reunía los huevos suficientes para botarse al ruedo con ella, se levantó, le destapo una cerveza, le encendió un cigarrillo y le pasó el computador para que ella eligiera la música que quisiera escuchar, mientras el fue al baño a traer unos preservativos de alta gama que martín le había traído de uno de sus viajes por Europa. Al llegar al baño, se miro al espejo, se aplico un poco de loción facial, algo de enjuague bucal y listo, rasgo con sus dientes el paquete de preservativos, al desechar dicho empaque, se percató que había algo raro en esa caneca atiborrada de papeles sucios, así que decidió investigar, vio un par de goticas de sangre estrategicamente derramadas por el piso del baño y que llegaban a la caneca, revolvió con un viejo cepillo de dientes los papeles y vio como se asomaba una diáfana figura cilíndrica, la tomo en sus manos y pudo ver como en su interior unas gotas de sangre se mezclaban con una solución densa entre blanca y amarillenta.
--Carajo, y ahora??, tengo que deshacerme de esto antes de que alguien más lo vea, miercoles, que diablos le pasa a Valeria por la cabeza, y ahora que mierdas hago??
Tras unos minutos en el baño, Francisco tomó ese instrumento salvavidas, con mucho cuidado retiro la aguja que dejo caer inmediatamente al sanitario, tomó la jeringuilla y vació el liquido sobrante en el lavamanos, luego procedio a limpiar el baño, con especial cuidado guardo la fatal herramienta en una bolsa negra que llevo a su bolsillo trasero. Salio del baño, se dirigio al cuarto y sin que Valeria se diera cuenta, arrojo la bolsa discimuladamente en una caja de checheres que había al lado de su cama donde generalmente guardaba todo tipo de souvenirs, papeles viejos y libros.
Ella, estaba esperándolo, recostada sobre la cama con los ojos totalmente fuera de foco mirando hacía un punto fijo en el techo, el jean verde oliva colgaba enredado de sus pies y pronunciaba palabras irreconocibles a un tono muy bajo, Francisco llevo su mirada hacia el brazo que descolgaba de la cama y allí pudo confirmar sus sospechas, tres o cuatro ulceras de pequeña circunferencia se abrían paso entre el pliegue de su brazo izquierdo. No cabía duda, Valeria se había hecho un speedball en el baño de Pacho. Francisco se sentía como un idiota, como no se había dado cuenta de tan caótico acontecimiento, él que creía que se las sabia todas, como no lo impidió, ahora para él era un dilema la situación que se abría ante sus ojos. Valeria pasaba sus suaves manos sobre su cuerpo, sus trémulas carnes pedían a grito cariño, cariño con nombre propio, su cachetero rosado palpitaba de amor y locura, su húmeda piel se erizaba cada vez que sus manos acariciaban la geografía de su cuerpo y ejecutaba movimientos lascivos.
  • Que crees que hizo Francisco?
En este punto hay varios posibles caminos; Uno, podría ser que ambos se entregaron a la pasión y a las drogas hasta el otro día cuando arrepentidos juraron que eso no volvería a pasar y que eso quedaba ahí, Pues no, eso no pasó, entonces, que paso?. Bueno, contrario a lo que se podría llegar a pensar, Francisco aturdido por las circunstancias, no tocó el tema, se hizo el guevon como decimos acá, se fue acomodando a su lado y apoyo la espalda sobre la pared, la abrazo y empezo a juguetear con su pelo mientras ella cantaba alguna canción de inxs y mordia sus labios con insistente sensualidad.
Francisco observaba cuidadosamente su cuerpo, podía sentir en sus manos el aceite que desprendian sus cabellos, lograba apreciar como sus poros transpiraban euforicamente y como ella se retorcía sobre su lecho, esa escena fue suficiente para robarle las ganas, ya no sentía ni el más mínimo deseo de intimar con ese ser que tiempo atrás lo había desvelado, ahí estaba ella, a merced, tan vulnerable, esperando que él tomara la decisión de alargar el placer. Pero no paso, no fue capaz de quitarle el envoltorio provocador empaque a ese caramelito que tenía en frente, verla en su territorio, tan frágil y tan trivial lo anulo totalmente, era claro que él no esperaba que esa situación se desenvolviera de esa forma, no tenía un plan a seguir para esos casos.
Pero por qué Francisco?, las circunstancias no pueden ser más favorables proponía su alter ego. No hacerlo sería un acto de cobardes, ella te lo agradecerá, esa vocesita en su mente no cesaba, le hablaba de las contradicciones de su vida empujandolo a consumar el acto. Mientras Valeria viajaba en universos psicotropicos, Francisco discutía consigo mismo y evaluaba las ventajas y desventajas de llegar a dar al paso. Mente y ganas pujando por una decisión que siempre había sido fácil de tomar para él, era como si en ese instante en el cual descubrio el secreto de Valeria, la nausea mental se haya apoderado de él, ya no quería mas cerveza, no quería más humo, ya no la deseaba.
Dejo que los minutos se consumieran solos, mientras seguia bocetando trazos en esa vieja hoja de papel, que era testigo de aquel momento, mientras la música iba sedando a Valeria. El deseo fermentado poco a poco se fue apagando en esa habitación, con su mente cansada, la vistió y arropo, se acomodo en el sofa del frente, bebió un poco de agua para desintoxicarse,  cansado de esos sabores falsos y triviales se rehusó a hacer lo que siempre quiso hacer. Enfocado en su propia saliva, mojo sus labios conscientemente buscando la esencia más pura, procurando ese sabor original que todos tenemos, quería saber a que sabía el beso que tuvo amarrado toda la noche, fue en ese justo momento cuando Francisco entendió que cada persona esta en la búsqueda de su propio sabor, algunos creen haberlo perdido en alguna parte y lo buscan insistentemente, otros deciden tomar otros caminos de descubrimiento, otras sendas a lo mejor más vacías pero lo cierto es que es más simple de lo que parece.
Así pasó la noche, ella recostada sobre su cama, totalmente extaseada por las engaños del mundo exterior, y él tratando de conciliar el sueño e intentando manejar todas las cosas que se mueven dentro de un hombre cuando tiene todo a su favor pero que por alguna extraña razón, no da,  sus manos como poseídas tomaban un bolígrafo y escribían estas lineas que intercambiaba con el destino, acción por omisión, un mal trato aparentemente, pero no lo era. Hacía mucho tiempo no pasaba una noche con una mujer hermosa en una cama sin hacer absolutamente nada, porque ni dormir pudo. Al otro día, ella se fue, le dio las gracias, no se por que, o si, todos sabemos por que, lo cual lo hizo sentir desgraciado por un momento, pero una vez volvió y leyó estas palabras recobró el ánimo, se saboreo los labios y el bochorno desapareció.

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