Hoy hace un mes exactamente Luis la vío por última vez, la dejo en la puerta de su casa, le presto plata y se fue
refunfuñando por su forma de actuar, encendió un cigarrillo, se puso los audífonos y escucho algo de Andrés Collyer,
mientras caminaba por las calles libraba una batalla interna con su alter ego, se cuestionaba por que frente a ella
actuaba de forma tan complaciente, le mortificaba saber como se prestaba para ese juego donde él sabía bien iba a
ser el único perdedor, y no hacía nada al respecto, caía presa de la manipulación en su forma más primitiva.
Ella fue de esas chicas que llegó sin avisar, vino con la bruma de los cerros y se con marchó con la llovizna
matutina de un lunes festivo, sin avisar. Él subía el puente peatonal mientras la imagen de sus fantasías se evaporaba
con el humo del tráfico circundante, el soul setentero de hope carlisle condimentaba su tristeza mientras algunas personas
consumían sus segundos de existencia esperando un transporte que los acercará a su residencia, él decidía caminar
a paso lento, no tenía ningún afán ni motivación que lo impulsara a dejar ese puente, así que se apoyó sobre la
estructura del peatonal, cerro los ojos, olvido el desorden neuronal que le causaba esta chica y se dedicó a
observar la dinámica de la ciudad un día festivo en la noche.
Algunas tímidas gotas de lluvía comenzaron a escurrirse del gris cielo que matizaba ese anochecer citadino, Luís
contemplaba como segundo tras segundo la ciudad iba perdiendo humanidad, sus habitantes dejaban atrás aquel
mojado paisaje y seguían con sus vidas, se marchaban a sus casas, se montaban a los buses, recogían los insumos
de sus puestos de trabajo mientras las rejas metálicas sellaban la noche en un implacable chirrido friolento. Era como
si el cemento de los edificios los devorará, en poco tiempo la lluvía había borrado todo rastro humano de sus pupilas.
Marie Queenie Lyons vibraba en sus tímpanos y condimentaba la escena agregandole un poco de sensualidad al
panorama, a medida que la ciudad se iba vacíando la lluvía iba tomando más fuerza, las gotas ampliaban su rango de
acción sobre el pellizcado pavimento grisaceo, la sequedad se destilaba en beats húmedos y voces agudas mientras Luis
se detenía en su "Is to make out like Like it was yesterday", marie encumbraba su tono de voz haciendo que el aguacero
se desgajara a voluntad, ahora su realidad estaba a merced de esta reina, el diluvio del soul lo asistía, una gota enorme
cayó sobre sus parpados, abrió sus ojos e hizo un rápido paneo sobre las pocas lucesitas que iluminaban los nebulosos
cerros orientales, sintió como la ciudad entera le pertenecía, a él y a Marie, sonrió...

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