lunes, 18 de mayo de 2015

Inflexiones Capitulo I

Rodrigo estaba recién llegado a Villafonte, volvía a ella después de varios años de trabajo en su ciudad de origen y un par de viajes hedonistas que acompañaron su pasado reciente, era un fortuito reencuentro con la ciudad que lo formó,  pero en la que siempre se sintió como un forastero, ahí estaba él de nuevo retornando a esa inmensa metrópoli cubierta por ese amargo tufo que lo mareaba incesantemente, llena de tenues rostros alicaídos y construcciones fatigadas de tanta hipocresía fluctuante, esa misma ciudad que sentía le escupía fragmentos de polvo insulso cada vez que tenía oportunidad de hacerlo.
Cuando agonizaba la tarde de aquel 3 de marzo, decidió dejar de consumir sus segundos de vida llenando crucigramas baratos del periódico que llegaba todos los santos días a casa de su madre, así que bajo las escaleras, se dirigió a su alcoba y reviso su teléfono, encontró un mensaje de una vieja "conocida" que siempre le llamo la atención en sus épocas de estudiante pero a la que nunca se atrevió a confesarle sus mas ocultos sentimientos, quizás por motivos circunstanciales de ocupación o  a lo mejor por el miedo a ser rechazado, sentimiento que lo ha perseguido  durante gran parte de su vida y que lo devora cual fiera acechante cada vez que siente que debe aproximarse a una chica que le gusta.
De inmediato Rodrigo contestó el mensaje y acordaron una cita para la noche siguiente a las afueras del teatro Saturno. En el mensaje, Rebecca lo saludaba formalmente y le preguntaba en donde se encontraba pues hacía mucho tiempo que no tenía noticias de él, nunca fueron muy cercanos, compartieron un par de cátedras juntos y unos cigarrillos que dan risa después de las clases de los sábados,  ella disfrutaba la compañía de él, lo definía como un chico sensible, curioso y muy atento. Le contó sobre las ganas que tenía de asistir al recital de "Las Almejas doradas", grupo musical alternativo que causo gran revuelo en la juventud durante la década de los 90. Naturalmente Rodrigo también era fanático de algunas de sus estruendosas melodías a lo cual concertaron encontrarse el viernes en la avenida 8 con la calle Armenteros ubicación del teatro en cuestión.
Esa noche, él pasó gran parte del tiempo fumando el humo de sus ideas y escuchando los trabajos discográficos de Ramón Constant, vocalista líder y almeja mayor mientras evocaba sus recuerdos de adolescencia e imaginaba como sería su encuentro horas después, encuentro que sin saberlo le deparaba una extraña sorpresa.


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