lunes, 18 de mayo de 2015

Oleaje cero

La marejada a menudo regurgita los residuos infructuosos y contaminantes,
con ella se enredan toda una suerte de especies y especímenes, algas resbalozas,
ramos de moluscos azufrados y estridentes espectros coralinos devastados
son escupidos a la superficie, donde el sol los seca, los entierra, los libera.
Miles de individuos marinos buscan alejarse de la bahía, este hipnotizante
movimiento los arrastra en corrientes retraídas por multiplicidad de microorganismos
que se encargan de aceitar el engranaje natural de la catarsis animal
de la que son piezas únicas y reemplazables de la naturaleza.

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