El calor y la humedad eran sofocantes, andrés se sentía como una barra de barrilete que es probada y luego envuelta
de nuevo en su norteamericano empaque, el aire era pesado y el olor a diesel invadía el ambiente, su cabello aceitoso
atraía zancudos e insectos tropicales, la curvatura de sus ojos y su nariz constipada provocaban reacciones alérgicas
al salvaje ambiente, así que se dirigió a la zona de las duchas, y se entrego con sus vestiduras puestas al agua dulce que
caía de un viejo tubo plástico de pvc. Ese ritual no era de gran ayuda pero le facilitaba sobrellevar esos momentos de tedio
en medio de la nada. Al volver a la plataforma, vio como depronto las personas se empezaban a despavilar, unas se
desplazaban enérgicamente de un lado a otro, otras descolgaban sus coloridas hamacas y recogían sus roídas maletas
viajeras llenas de polvo y olor a selva. Se asomo a cubierta y diviso la causa del gran alboroto, por fin, habían llegado,
tras casi tres días y un par de noches mal dormidas habían arrivado a la ciudad en medio de la jungla. El " manuel
monteiro 2" hacía sonar su aguda y obsoleta sirena mientras se abría paso entre humildes embarcaciones pesqueras que
descansaban en las calmas aguas del puerto manaurense.
Andrés miro su reloj y se percató que eran casí las 3 pm y no habían almorzado, así que se dirigió a su rincón y depertó
a sus compañeros de viaje que descansaban sobre las hamacas, felipe leía un libro de cuentos tradicionales rusos,
mientras que david descansaba con una caja de cigarrillos sobre su pecho y empuñando en su mano un barato
encendedor importado del perú con la imagen de una modelo rubia desnuda. Recogieron hamacas, guardaron sus
cachivaches, desenredaron las maletas y emprendieron camino...
Bajaron al muelle, y un soplo de aire caliente golpeaba sus cansados rostros, en menos de cinco minutos casi todos los
pasajeros habían abandonado el asfalto humeante que sostenía la plataforma marina a la que se amarraba "manuel
monteiro 2". Vieron a una familia que se reencontraba alegremente entre abrazos y chistes locales, un par de hermanas
y un chico menor se abrazaban con sus familiares después de este largo trecho, diniele se despidió a la distancia de los
muchachos haciendo un gesto de tranquilidad y vehemencia. Felipe cayó en cuenta que tenían el numero de contacto de
su anfitrion e intento llamarlo pero sin éxito pues la señal del operador telefonico no tenía alcanze en este lugar, así que
corrio hacía diniele y le pidió el favor de permitirle una llamada, lidiane le pidió el papel donde estaba anotado el numero
de Dario, el primo que los iba a recoger al muelle, se logró entablar una comunicación un poco entrecortada y andrés
intercambio su ubicación con Dario solicitándole que llegara a la mayor brevedad posible pues estaban cansados,
con hambre y necesitados de encontrar un baño.
Tras una espera de unos calurosos y angustiosos minutos, se acerca un tipo gordo, en pantaloneta, chanclas y camisa
negra con unos ojos saltones y una nariz chata, y los coge por sorpresa articulando cinco palabras en un español poco
comprensible:
-- se creció este indio porra!!
Andrés reconoció ese tono de voz un poco ronco y esbozo una sonrisa.
---Hey primooo, eee aeeee como é qué é porra, eu diz que eu iba a vir, serio cara.
Se abrazaron, eran más de quince años sin compartir con su compadre de infancia, Dario saludo a felipe, a quien
había visto por última vez cuando era un infante inquieto y conversador. Se sorprendió de lo cambiado que estaban
sus primos y hablaban sobre el impávido paso del tiempo sobre sus diferentes vidas, Andrés le presentó a David,
otro primo que acompaño sus primeros años de estudio y de vida en la ciudad después de haber abandonado el
pueblo donde su inocencia jugaba entre calles polvorientas, arboles frondosos y purichis. Dario venía con juliano,
lo llamabamos juninho, nunca supe por qué, primo materno de dario y nuestro conductor en esta aventura que
nacía en la selva amazonica brasilera.
Así que se encontraban entre familia, Andrés hermano de Felipe, David, primo de Andrés y Felipe, Dario primo de Andrés
y Felipe y Juninho primo de Dario. Estos cinco tipos caminaron hacía el parqueadero y subieron al renault logan negro
mate que manejaba juliano, bajaron los vidrios, dejaron entrar el fresco aire que desplegaban los arboles de la avenida
contigua al muelle y dejaron salir el humo de los cigarrillos colombianos que encendieron una vez subieron al coche.
Dario pregunta sobre la familia que no ve hace muchos años y pone un viejo cd que años antes Andres le había
regalado, mientras los chicos analizaban la dinámica de la ciudad a la que ibán entregandose entre pitos de carros,
humo de marlboro rojo y "opium" de fondo haciendo un ruido descontextualizando totalmente el ambiente.

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